Yusuke Yonezu: analogía, juego y futuro

15 abril - 2025

Aidan Chambers sostenía que una de las razones más poderosas detrás del placer estético, era la capacidad de establecer relaciones entre lecturas. El gusto de descubrir, por ejemplo, la insistencia del número tres en los cuentos o saber que, de dos hermanas, la menor tiene todas las de ganar. Somos animales simbólicos, y como tales, a medida que crecemos las metáforas crean puentes más complejos entre una obra y otra, entre una obra y un producto cultural, entre un producto cultural y la vida. Precedido por la conexión emocional, establecemos vínculos insospechados pero cargados sentido.

 Este camino empieza desde la primera infancia a través de las analogías. Comenzar a agrupar objetos por colores, formas o estructuras es la incipiente manera que tiene de la mente para descubrir patrones y buscar qué hay en común entre las cosas. Es establecer, para el futuro, una red de significados unidos por algo latente e invisible, pero evidente a los ojos que lo ve.

Libros en juego

Los libros informativos para la primera infancia y el desarrollo infantil comparten las mismas claves para descifrar el mundo: el juego y el asombro. Un binomio que envuelve la colección del autor Yusuke Yonezu publicados por Kókinos. Círculos, Triángulos y Cuadrados hacen amistad entre los conceptos y la realidad. Así, un círculo amarillo puede esconderse en el sol o un huevo y los cuadrados en ventanas por donde saludar en el autobús.

Las formas básicas anuncian el juego y lo anticipan. Pasar la página implica prepararse para que algo tan abstracto como un círculo cobre vida en un objeto concreto o, mejor aún, se transforme en algo diferente.

El pensamiento creativo nace ahí. En lo que es y no es al mismo tiempo, pero tiene la posibilidad de ser. En la flexibilidad de establecer significados que desconfían de la simple apariencia. Como un color que toma sentido en un objeto o triángulos que juegan a ser corona y bosque.

De las imágenes a las ideas

Ahora bien: la flexibilidad cognitiva es un desafío para personas neurodivergentes. En muchos casos, el asombro del descubrimiento natural e instintivo debe educarse a través de propuestas significativas, que no abandonen la estética ni la confianza en su lector. Como esta pequeña colección de Kókinos en la que el lenguaje visual nos invita a conectar palabras, ideas, conceptos y objetos.

¿Será la misma flexibilidad cognitiva la que, el día de mañana, nos invite a reconciliar ideas diferentes? Mariano Sigman, neurocientífico argentino, cuenta que realizó un experimento junto a Cecilia Calero, basado en las investigaciones de Stella Vosniadou sobre las revoluciones conceptuales en la infancia. Es decir, en cómo es posible que una idea se transforme otra. Sigman estudió cómo se adquiere el concepto de que la Tierra es redonda en un estudio bellísimo, que se puede conocer en su charla El poder de las palabras en el canal Educar es todo (minuto 11.49). Cambiar de ideas no es fácil, afirma. Requiere predisposición y entrenamiento. ¿No sería bonito pensar que la lectura de estos libros, tan sencillos como contundentes, allá lejos —donde empiezan a nacer los recuerdos—, dejara su semilla para transformar nuestras ideas cuando seamos mayores?

Por el momento, sabemos que las obras de Yusuke Yonezu, destinadas a criaturas en pañales, se argumentan en la lógica y en la imaginación. Una combinación exquisita de habilidades capaz de transformar, en cualquier tiempo y espacio, la visión del mundo.

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Yusuke Yonezu

Título

Círculos, Triángulos, Cuadrados

Editorial

Kókinos

Traducción

Marga G. Borrás

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