Bibliotecas humanas: Salud mental, bibliotecas públicas y profesionales sanitarios

23 enero - 2024

En el año 2000 durante el festival de música Roskilde en Copenhage —y animados por la ONG Stop the Violence— Ronni Abergel y un pequeño grupo decidieron poner en marcha una biblioteca. Pero no era una biblioteca tradicional: en lugar de tomos se prestaban personas, y el tiempo de lectura era un tiempo de escucha. Así 50 voluntarios se reunieron por primera vez para contar su historia a quien quisiera escucharla. Posteriormente, Abergel replicó el modelo en diferentes países. El resultado siempre era el mismo: se abrían espacios de diálogo sobre temas inusuales o controvertidos que dejaban sin aliento al público y sin estrategias a los prejuicios. El fin: fomentar la empatía, la tolerancia y el respeto a través del testimonio en primera persona. El sistema era tan sencillo como acercarse al espacio indicado, elegir un libro humano (en ocasiones figuran carteles que imitan las cubiertas con los “títulos”) y oírlo al menos 20 minutos. En 2013 el movimiento se oficializó bajo el nombre de Human Library. En la actualidad, tienen presencia en más de 80 países. 

En España esta iniciativa se llevó a cabo en diferentes comunidades. Entre ellas, se encuentra la experiencia de la narradora Estrella Escriña, quien coordinó Bibliotecas Humanas en dos programas de Madrid. El primero se enmarca dentro del proyecto «Personas que cuentan» desarrollado de manera conjunta por la Biblioteca Pública de Carabanchel y el Centro de Rehabilitación Psicosocial Los Cármenes, donde los libros son tanto personas con problemas de salud mental como usuarios de la biblioteca. El segundo está dentro del programa «Leer es salud» de la Fundación de Educación para Salud (Fundadeps) e invita al personal sanitario a contar sus historias. 

Leyenda de foto

En tu experiencia ¿en qué medida las Bibliotecas Humanas logran su objetivo?

Desde el punto de vista del público, existen diferentes estudios que certifican que las bibliotecas humanas cumplen sus objetivos. En las experiencias de los Países Bajos, el 82 % declaraba que las bibliotecas humanas ayudaban a unir a diferentes grupos sociales, un 67% decía que había hablado durante la experiencia con personas de ámbitos con los que no se relacionaba, un 88 % aseguraba que la experiencia había puesto en jaque sus prejuicios, un 52% afirmaba que había cambiado su forma de pensar y un 30% que había cambiado totalmente. 

Desde el punto de vista de los libros humanos que participan en el proyecto, es una actividad que cumple ampliamente sus objetivos. Las personas que participan tienen la oportunidad de sentirse escuchadas y que otras personas valoren su historia. En la experiencia que llevamos a cabo en la biblioteca Luis Rosales, los libros humanos están formados por todo tipo de personas y eso genera ya un espacio inclusivo de respeto que es poco frecuente. Una de las mejores pruebas de que los objetivos se cumplen es que de un año a otro cada vez hay más personas dispuestas a participar. Tras la última experiencia, uno de los libros humanos nos decía “para mí es como haber subido uno o dos peldaños de una escalera. El año pasado hice el taller pero no me atreví a contar. Este año me he decidido y me ha gustado porque he notado que mi historia despertaba atención e interés en las personas que me escuchaban”. 

¿Cómo es el proceso para que una persona se transforme en libro humano? ¿hay un proceso también para transformarse en público?

Muchas experiencias de bibliotecas humanas no tienen un proceso previo de preparación. Las personas se apuntan y cuentan su historia. En los proyectos que coordino hay talleres preparatorios de al menos 4 encuentros. Esto nos da la posibilidad de trabajar los recursos expresivos de cada persona y, a su vez, que gane confianza en su voz narradora. 

Todas las personas contamos historias, todo el tiempo, y ser conscientes de esto, hace que la tarea de contar ante un público sea más sencilla. 

Además en estos encuentros tenemos la oportunidad de trabajar la historia que vamos a contar. Trabajamos en dotarla de una estructura que contenga un principio, nudo y desenlace para que resulte más fácil de escuchar. 

Estos espacios ofrecen, sobre todo, la oportunidad de contar nuestra historia varias veces, sentir el interés que despierta en los participantes y así poder valorar nuestra propia vida. En uno de los talleres una de las participantes nos dijo al grupo «tenéis que oír la vida de Capi, es súper interesante» y para esa mujer jubilada, solo esas palabras significaron mucho. 

Para ser público no hay un proceso concreto, pero sí se hacía hincapié en unas pequeñas pautas antes de la intervención de cada libro humano. Eran estas:

¿Cuál crees que ha sido tu principal aporte como narradora en la puesta en marcha de ambos proyectos?

Mi mayor aporte a estos grupos ha sido darles confianza, reconocer el valor que tiene cada una de esas historias Muchas de las personas que acuden pocas veces tienen la sensación de que hacen algo bien, de que ya saben hacer algo bien, y eso es algo que trabajamos mucho en los talleres preparatorios. 

¿En qué se diferencian los programas en los que trabajas? ¿Qué tienen en común?

Los dos grupos con los que trabajo podrían parecer muy diferentes, en un caso son usuarios de la biblioteca y del CRPS, mientras que  en el otro son profesionales de la salud. Pero en realidad las diferencias no son tales. Todas son personas que vienen a contar una historia de sus vidas, una anécdota, algún hecho traumático o revelador.

Eso sí, en el  caso de los profesionales de la salud, también dedicamos mucho tiempo a pensar cómo poner en marcha una biblioteca humana en los centros en los que trabajan.

¿Qué recursos ofrece la narración oral en los proyectos sociales?

La narración oral es un recurso fantástico porque ofrece la posibilidad de mejorar la expresión oral y, con ella, la confianza en la voz propia, en la capacidad para narrar la propia historia desde la seguridad.

Cuando se entraba como público en la Biblioteca de Carabanchel, había un gran mural donde estaban impresas las «cubiertas». Tenían un título, una imagen metafórica y una pequeña síntesis de la historia que se podía escuchar, pero en ningún caso se comentaba la peculiaridad o la condición del libro humano. ¿Qué motivó esta decisión?

Los libros humanos son personas con una historia que contar. Buscábamos que el público eligiera por la breve sinopsis propuesta por la biblioteca y no por las características de la persona. 

¿Por qué realizar Bibliotecas Humanas con personal sanitario?

Hay muchas razones. La primera es darles la oportunidad de  vivir en primera persona la experiencia de ser libro humano y puedan así animarse a replicar el proyecto en sus centros. En segundo lugar, para ofrecerles un espacio de escucha donde compartir sus propias historias; y por último, lo más importante, para regalarles un espacio de disfrute, tranquilo, donde compartir experiencias con otros profesionales desde un lugar más personal.

Completa la frase: «Me quedo con… »

Todas las historias que he tenido el  privilegio de escuchar. 

Si quieres ampliar la información sobre estas experiencias, puedes visitar la sección «Libros Humanos» del programa “Gente que cuenta” y oír los podcast con las historias de los profesionales sanitarios en la sección «Recursos» de la web de la Red de Bibliotecas Para pacientes.

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